Cervezas II: guarreridas

 

No sé si será porque me estoy empezando a cansar de Alemania, o por una innata necesidad de tocar las narices, pero en la segunda entrada sobre el tema de las cervezas, es mi intención seguir desmontando el mito del país de la cerveza de calidad. Que se preparen los fanáticos de esta bebida, porque en las siguientes líneas encontrarán detalladas explicaciones de cómo los teutones corrompen la fe verdadera de la cerveza, y en vez de disfrutar de la pureza del amargo néctar, lo envilecen con mezclas pecaminosas en aras de un disfrute mundano y fugaz.

Pues he ahí la clave de todo: la mezcla. Las mezclas que se hacen con la cerveza son muchas y muy variadas, y seguramente esté muy lejos de conocer todas, pero en estos meses ya he podido ver unas cuantas con las que hay más que suficiente para una entrada.

Berliner Weisse (Blanca de Berlín): Esta mezcla consiste en añadir a una jarra de cerveza blanca un chorro de sirope. Al hacer esto la cerveza cambia de color, quedando teñida por el jarabe. Yo los únicos que he visto son el rojo y el verde, que son los más populares, y sinceramente ignoro si hay más versiones. De sabor no está mal, quizá algo dulce para mi gusto, pero la cerveza blanca tampoco me entusiasma así que no llega al nivel de sacrilegio.

berliner

Diesel: También es conocido como Mixery, aunque creo que este último es el nombre comercial que una marca le ha dado al producto enlatado que se encuentra en los supermercados. Esto no es ni más ni menos que la versión alemana del calimocho, y consiste simplemente en mezclar cerveza con cocacola. Según se dice, es tremendamente popular, pero nunca he visto a nadie bebiéndolo, así que no sé hasta que grado será cierto. Cuando decidí que iba a hablar de todas estas mezclas en el blog, pensé que era necesario documentarse, y compré una lata del invento. La lata lleva dos semanas en mi frigorífico, y aunque cada día la veo no menos de tres veces, aún no he conseguido reunir el valor necesario para abrirla. Si algún día lo hago os comentaré lo que me ha parecido.

Cervezas con sabores: Ya puestos a mezclar sabores, por qué no hacerlo con cualquier cosa, debieron pensar en las fabricas de cerveza. Ni siquiera soy capaz de recordar todas las mezclas y marcas que he visto en este tiempo, pero seguro que son decenas. Cerveza con naranja, limón, cereza, guayaba, bebida energética… La única que he probado ha sido la Schöfferhofer de pomelo, y aunque me gustó, mi sensación fue que estaba más cerca de un refresco con regusto a cerveza, que de una cerveza mezclada con otro sabor.

Sch__fferhofer_Grapefruit

Altbier Bowle: Cuando no tienes ni idea de las diferencias entre los productos que hay en una carta de bebidas sueles pedir al azar una de las veinte opciones, y te sientas a ver que te trae el camarero. En la ocasión que pedí esto la sorpresa fue mayor de lo habitual. El camarero apareció con una jarra de cerveza tostada con el fondo lleno de trozos de melocotón en almíbar que hizo saltar la alarma contra alimentos alemanes asquerosos. Pero tras el recelo inicial lo probé y me gustó bastante. La cerveza conserva su sabor y sólo toma un leve regusto de la fruta, mientras que los trozos de melocotón que pescas del fondo con la ayuda de un palillo de los de brochetas, sí que están impregnados del sabor de la cerveza de un modo bastante agradable. Sin duda, de todas las mezclas, la que más me gusta.

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Pues hasta aquí llegan mis conocimientos sobre mezclas de cervezas. Si alguien conoce más que no dude en dejar un comentario compartiendo sus conocimientos.

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3 comentarios to “Cervezas II: guarreridas”

  1. No es que yo sea la persona más indicada ni la más experta para hablar de cervezas, pero en Inglaterra, en mis tiempos de Erasmus, se llevaba mucho el “snake bite and black”, o “snaky b”: una cerveza (lógicamente una pinta, sobra decirlo) con un chorro de sidra y un poco de blackcurrant (licor de algún tipo de mora que nunca he llegado a averiguar). Sabe menos a cerveza, y es más dulce.

    ¿Lo peor? Como se te caiga algo sobre ropa de color claro, olvídate, no hay manera de sacarlo…

  2. curroscrimieri Says:

    En Hamburgo había visto pedir cerveza con sidra, mezclada a partes iguales, pero si no recuerdo mal me contaron que era bebida de chicas. Así que aunque tenía ganas de probarlo, no me atreví a poner mi alemán a prueba con el camarero en una conversación que puede generar tales equivocos.

  3. Apasionante segunda entrega cervecera, y que me va a hacer valorar aun mas nuestras cervezas patrias… aunque lo de la cerveza y el melocotón pinta bien.
    Solo apuntar cierta mezcla que conocimos en Zaragoza, de vozka y cerveza que no estaba nada mal… Sputnik…
    un abrazo primo, y hasta muy pronto, que te veamos por aquí.

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