Archivo para mayo, 2009

La conversación

Posted in Uncategorized on mayo 28, 2009 by curroscrimieri

No exagero cuando digo que en estos meses he tenido la siguiente conversación más de diez veces. Todo empieza cuando llegas a una reunión, fiesta, bar… lo que sea donde haya alemanes, y uno de ellos, que te conoce, te empieza a presentar gente. Se acerca a alguien, hablan un poco y señalándote dice:

– Francisco aus Spanien.

El tono con el que ha dicho Spanien ya debería hacerte sospechar, pero tampoco es cuestion de ponerse malpensado nada más conocer a alguien. Sonríes mirando hacia el alemán, en este caso alemana, y estrechas la mano que te tiende.

– Hallo Francisco, Ich heisse Katherine.
– Hallo Katherine… in Spanien ist es zwei Küsse.
– Bitte?
– Zwei Küsse… Two kisses

Esto último lo hago señalándome cada mejilla con el dedo índice, por si acaso aún no me ha entendido, que aquí es muy normal que aunque no tengas fallos gramaticales o de pronunciación, no entiendan o malinterpreten todo lo que dices. Si además vas soltando las frases según te vienen a la boca, los resultados pueden ser calamitosos.

– Ah! I know. I was in Italy They give three kisses there.

Mira que listos los italianos, que dan tres besos. Pero ella nada, alemana. La verdad es que tardan una temporada rodeadas de españoles en empezar a hacerlo. Pero luego es muy gracioso verlas llegar a las fiestas y hacer distinticiones en los saludos: español… dos besos; a ti no te conozco… la mano; español… dos besos; alemana… abrazo.

En ese momento se produce una pequeña pausa y sale la frase típica.

– Yo hablo un poco españolo.
– ¡Que casualidad! yo también hablo español.
– Bitte?
– Yo también hablo español

Despacito y silabeando a la par que sonriendo, para que quede claro que es un chiste, y que no estoy intentando reírme de ella.

– Ah… sí… yo hablo un poco españolo.

Por la cara parece que no ha entendido la gracia y piensa que me estoy quedando con ella. Dudo si seguir sonriendo o ponerme serio, pero ella sigue hablando.

– ¿De dónde eres?
– De Valladolid.
– No sé. Vadodil es en la costa.
– No. Va-lla-do-lid no ESTÁ en la costa. ¿Salamanca?
– No sé Salamanca. ¿Es para Madrid?

Suelo dedicar un rato a explicar donde está Valladolid, dibujando en el aire la Península Ibérica, y dando distancias kilométricas, pero sospecho que dado el estado de embriaguez de mi contertulia, lo que menos le va a preocupar cuando se despierte a la mañana siguiente, va a ser recordar donde le habían dicho que estaba Valladolid, así que no pongo demasiado interés en la explicación.

– Sí, cerca de Madrid.
– Yo quiero… a España ir… it’s really difficult, correct me if I make mistakes.
– No, no… lo haces muy bien. Tú quieres ir a España. ¿Cuándo?
– Yo quiero ir a España… por… quiero ir a España… en… para curso siguiente.
– Quieres ir a España el próximo curso.
– Bitte?

Este es el momento en el que cambio al inglés porque si no, sabes que en cualquier momento empezaran a preguntarte cuando se usa por, y cuando se usa para, y cosas por el estilo.

– You want to go to Spain next year.
– Yes.
– Nice, I’m sure you’ll have a great time.

Eso seguro. Bebiendo calimocho y haciendo botellón.

– In Spain all the young people speak english, right?

El nuevo mito sobre España es que todos los jovenes hablan inglés. Si hace treinta años la gente creía que íbamos vestidos de toreros, y por las tardes nos bajamos unas banquetas a la calle para cantar flamenco, ahora en todas partes están completamente convencidos de nuestro bilingüismo. Y lo peor es que cuando les dices que en inglés por España no vas ni a por el pan, aún hay gente que no te cree y te quita la razón.

– Yeah, most of them, and teachers are very concerned about their students.
– Oh, wonderful

A pesar de que mi tono era claramente de ironía, parece que se lo ha creído todo. Empiezo a dudar de que sea capaz de deshacer todo este entuerto, y que como siga haciendo bromitas, al final la cosa va a acabar en un problema. Así que decido despedirme amablemente antes de que se emocione más y empiece a plantearse terminar la carrera en España.


– Listen. I have to go, I’m sorry.
– Ah ok. Nice to meet you.
– Nice to meet you too. Have fun next year in Spain.
– Hasta la vista
– Tchuss

El alemán del principio se me vuelve a acercar y me dice en inglés:

– Te voy a presentar a un compañero de clase.
– ¿Habla español?
– ¿Qué?
– Nada, da igual, preséntamelo

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Hora Zulu

Posted in Uncategorized on mayo 22, 2009 by curroscrimieri

No creo que para mucha gente esta banda tenga nada que ver con Alemania, y mucho menos con una Erasmus. Sin embargo, para mí, ha sido la banda sonora de mi estancia en Osnabrück. Durante estos meses, han sido cientos las ocasiones en las que he escuchado sus temas. Por la noche, al irme a dormir, o por las mañanas yendo a clase. Prácticamente podría adivinar cuál es la siguiente parada del autobús que va a la universidad sólo escuchando en que tema del “Crisis de claridad” me encuentro en ese momento. Y no sé quién vivirá el año que viene en esta habitación, pero estoy seguro de que entre estas cuatro paredes no se ha escuchado, ni se escuchará, mejor música que el tema que está aquí abajo.

En el andén (Hora Zulu)

Cervezas II: guarreridas

Posted in Uncategorized on mayo 18, 2009 by curroscrimieri

 

No sé si será porque me estoy empezando a cansar de Alemania, o por una innata necesidad de tocar las narices, pero en la segunda entrada sobre el tema de las cervezas, es mi intención seguir desmontando el mito del país de la cerveza de calidad. Que se preparen los fanáticos de esta bebida, porque en las siguientes líneas encontrarán detalladas explicaciones de cómo los teutones corrompen la fe verdadera de la cerveza, y en vez de disfrutar de la pureza del amargo néctar, lo envilecen con mezclas pecaminosas en aras de un disfrute mundano y fugaz.

Pues he ahí la clave de todo: la mezcla. Las mezclas que se hacen con la cerveza son muchas y muy variadas, y seguramente esté muy lejos de conocer todas, pero en estos meses ya he podido ver unas cuantas con las que hay más que suficiente para una entrada.

Berliner Weisse (Blanca de Berlín): Esta mezcla consiste en añadir a una jarra de cerveza blanca un chorro de sirope. Al hacer esto la cerveza cambia de color, quedando teñida por el jarabe. Yo los únicos que he visto son el rojo y el verde, que son los más populares, y sinceramente ignoro si hay más versiones. De sabor no está mal, quizá algo dulce para mi gusto, pero la cerveza blanca tampoco me entusiasma así que no llega al nivel de sacrilegio.

berliner

Diesel: También es conocido como Mixery, aunque creo que este último es el nombre comercial que una marca le ha dado al producto enlatado que se encuentra en los supermercados. Esto no es ni más ni menos que la versión alemana del calimocho, y consiste simplemente en mezclar cerveza con cocacola. Según se dice, es tremendamente popular, pero nunca he visto a nadie bebiéndolo, así que no sé hasta que grado será cierto. Cuando decidí que iba a hablar de todas estas mezclas en el blog, pensé que era necesario documentarse, y compré una lata del invento. La lata lleva dos semanas en mi frigorífico, y aunque cada día la veo no menos de tres veces, aún no he conseguido reunir el valor necesario para abrirla. Si algún día lo hago os comentaré lo que me ha parecido.

Cervezas con sabores: Ya puestos a mezclar sabores, por qué no hacerlo con cualquier cosa, debieron pensar en las fabricas de cerveza. Ni siquiera soy capaz de recordar todas las mezclas y marcas que he visto en este tiempo, pero seguro que son decenas. Cerveza con naranja, limón, cereza, guayaba, bebida energética… La única que he probado ha sido la Schöfferhofer de pomelo, y aunque me gustó, mi sensación fue que estaba más cerca de un refresco con regusto a cerveza, que de una cerveza mezclada con otro sabor.

Sch__fferhofer_Grapefruit

Altbier Bowle: Cuando no tienes ni idea de las diferencias entre los productos que hay en una carta de bebidas sueles pedir al azar una de las veinte opciones, y te sientas a ver que te trae el camarero. En la ocasión que pedí esto la sorpresa fue mayor de lo habitual. El camarero apareció con una jarra de cerveza tostada con el fondo lleno de trozos de melocotón en almíbar que hizo saltar la alarma contra alimentos alemanes asquerosos. Pero tras el recelo inicial lo probé y me gustó bastante. La cerveza conserva su sabor y sólo toma un leve regusto de la fruta, mientras que los trozos de melocotón que pescas del fondo con la ayuda de un palillo de los de brochetas, sí que están impregnados del sabor de la cerveza de un modo bastante agradable. Sin duda, de todas las mezclas, la que más me gusta.

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Pues hasta aquí llegan mis conocimientos sobre mezclas de cervezas. Si alguien conoce más que no dude en dejar un comentario compartiendo sus conocimientos.

El Día de la Reina

Posted in Uncategorized on mayo 8, 2009 by curroscrimieri

 

Cuando estás de Erasmus no hacen falta excusas para salir de juerga. Cualquier día entre semana llegando a las 5 de la mañana semietílico debería servir como ejemplo de lo voluble de la conciencia de un estudiante universitario español viviendo en Alemania. Así que cuando dos amigos españoles te mandan un email hablándote de la posibilidad de venir a visitarte y aprovechar el desplazamiento para acercarse al megafiestón holandés del año, lo primero que te viene a la boca es: “soy mucho más fácil que eso, no os hacía falta ninguna excusa para que aceptase el plan”. En cualquier caso, nunca viene mal una excusa para cortar rápidamente las conversaciones impertinentes de los que sólo conocen de Amsterdam los coffeshops y el barrio rojo, y te preguntan sonriéndose: – “pero, ¿no habías estado ya más veces?” – “Sí, pero no el Día de la Reina”.

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Así que, el día 29 de Abril salíamos de Osnabrück en coche de alquiler, raudos y muy veloces por las autobahns alemanas camino de Amsterdam, con pequeño rodeo para recoger a los viajeros españoles en Düsseldorf. En el maletero nos acompañaban dos cajas de Maibock (ya explicaré en otra entrada sobre cervezas que es exactamente esto) y algo de comida para evitar los temidos estacazos que suelen meter en este tipo de fiestas en la calle.

El primer día al llegar  hicimos una visita más estándar a Amsterdam. Ya se notaba cierto ambiente de fiesta, pero aún distaba mucho de lo que nos esperaba la jornada siguiente. Este primer contacto me sirvió para reafirmarme en mis impresiones previas sobre la ciudad. Siendo Amsterdam una ciudad que me gusta, no es un lugar que llegue a fascinarme. Siempre que voy allí tengo la sensación de que la ciudad es una caricatura de sí misma, una trampa para turistas que pasean por sus calles como si lo hiciesen por un parque de atracciones para mayores de edad.

Caminando por el barrio rojo nos encontramos de frente con una visita guiada. Unos sesenta venerables ancianos siguiendo en fila la banderita del guía que los llevaba de paseo por delante de los famosos y conocidos escaparates. Todos de la mano paseando entre los cristales donde se exhiben casi desnudas las meretrices. Las ancianitas con cara sonriente y divertida, y ellos con cara seria intentando fingir indiferencia ante lo que veían. En el rato que pasamos por la zona vimos otras dos visitas más de ese tipo, aumentando mi sensación de estar en un parque temático del vicio.

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El día siguiente ya fue el Día de la Reina propiamente dicho. Decenas de miles de personas con atuendos naranjas colapsaban las calles de Amsterdam, y sin un rumbo fijo nos unimos a la turba caminando durante horas compartiendo el ambiente con los locales y turistas allí congregados, y durante el camino dimos buena cuenta de nuestras cervezas. Por los canales navegaban todo tipo de embarcaciones equipadas con su propia música y bebidas en las que los holandeses bailaban y se emborrachaban, pero de las que milagrosamente nadie caía al agua.

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Fue un día de fiesta largo y cansado, que para mi terminaría unas horas antes ya que se imponía la responsabilidad de conducir de vuelta a Alemania.