Archivo para abril, 2009

Cervezas I: cantidad, no calidad

Posted in Uncategorized on abril 27, 2009 by curroscrimieri

Tenía pendiente escribir sobre las cervezas, que es un tema que mucha gente me ha pedido que trate en el blog. Llevo unos días pensando qué poner y he llegado a la conclusión de que el tema es tan extenso que va a ser mejor dividirlo en una serie de entradas. En esta primera, intentaré dar una visión más general y en las siguientes iré entrando en detalles.

Yo mismo, antes de vivir en tierras bárbaras, siempre había creído que Alemania se caracterizaba por la calidad de sus cervezas, pero esto ha resultado no ser del todo cierto. Habrá tiempo para hablar de las variedades de cerveza y sus calidades, pero el hecho más destacable aquí no es tanto la calidad de la cerveza que se bebe como las cantidades que se llegan a beber.

Uno de los motivos por los que se consume tal cantidad, es por el precio. La cerveza es muy barata. Puedes encontrar cajas de 24 tercios por unos 6 ó 7 euros, y las marcas buenas por no mucho más. Incluso hay botellas de plástico de medio litro a unos precios realmente absurdos, aunque jamás tuve el valor de probarlas, ni conocí a nadie que lo hiciese, salvo un danés, pero como ellos dicen de sí mismos, serían capaces de beber cualquier líquido, por repugnante que sea, si tiene alcohol y emborracha.

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Cuando vas entrando en la dinámica de vida alemana, ves que la cerveza acompaña muchos de tus momentos: quedas a ver una película en casa de alguien y vas con cervezas; quedas para comer y vas con cervezas; por supuesto, si quedas para hacer una fiesta vas con cervezas, y si no sabes que hacer… pues quedas para beber cervezas. Pero también la cerveza acompaña momentos más extraños, y hay veces que te encuentras comprando cervezas para ir a jugar un partido de baloncesto (no vaya a ser que esté un buen rato en el banquillo), y, otras veces, te llevas unas cuantas para irte de viaje. El otro día teníamos que coger un tren a las 11 de la mañana, y sin necesidad de decir nada ni ponernos de acuerdo todo el mundo apareció en la estación con su pack de cervezas para el camino. Esto, aquí no es demasiado sorprendente, ya que muchísima gente bebe en los trenes o metros alemanes.

El caso es que el propósito de todo esta cebada fermentado no es emborrachar, si no pasar el rato, lo cual a la larga lo hace mucho más enfermizo. Yo soy de los que en España me tomo tres cañas seguidas y me empiezo a marear, y sin embargo aquí los tres tercios no me producen más efecto que tener ganas de ir al baño. Como no es sólo a mí, si no que mucha gente tiene la misma impresión, estoy empezando a poner en duda el mito del aguante a la cerveza de los germanos, y más teniendo en cuenta lo asquerosos que muchos se ponen cuando salen los fines de semana.

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Así que, como podéis ver, la cerveza en Alemania es una parte importante de la forma de vida, y tal es así que el estar a menudo con una cerveza de la mano, hace que el placer de degustar cervezas de calidad se deje para momentos muy determinados. Para todo lo demás: Beck´s.

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Frio

Posted in Uncategorized on abril 22, 2009 by curroscrimieri

Iluso de mí, pensé que tras dos semanas de manga corta y gafas de sol, podía decir que el invierno ya había acabado. Pero estamos en Alemania, y aún me faltan unos cuantos años para saber interpretar qué cambios en el clima van asociados con cambios estacionales y perennes, y cuáles son meros caprichos.

Así que esta mañana, tras salir a la calle, no me ha quedado más remedio que volver a por el abrigo, que ya estaba colgado en el armario, y para el que ya estaba buscando manera de enviarlo de vuelta a España. Sin duda hubiese sido una decisión precipitada, ya que he conocido semanas de Julio en Berlín o Hamburgo, en las que no podías salir a la calle sin un jersey bastante gordo.

Habrá que seguir a la espera de mejoras más duraderas y mientras tanto disfrutar del clima de la ciudad alemana con mayor indice de pluviosidad, aunque por suerte para mí este año no está haciendo honor a la estadística.

Cabezas cuadradas II

Posted in Uncategorized on abril 16, 2009 by curroscrimieri

Con echar un rápido vistazo a las estadísticas del blog es fácil darse cuenta de que criticar a los alemanes gusta. La entrada cabezas cuadradas es la que más lecturas tiene, y también una de las que más comentarios ha recibido. La gran mayoría de la gente que ha llegado a este blog desde un buscador lo ha hecho cuando tecleaba “alemanes cabezas cuadradas” o algo similar. Así que, en un evidentísimo caso de autobombo, voy a darme el gusto de escribir otra entrada populista apelando a los bajos instintos chovinistas de los lectores, y con la esperanza de remontar el número de visitas, que, últimamente, por falta de actualización, andan de capa caída.

En este caso os voy a contar la dificultad que tienen los alemanes para convivir, o más bien, para tolerar la convivencia.

Ya conocía, desde hace bastante, historias sobre lo que es compartir casa con alemanes. La mayoría de la gente que conozco que ha pasado por esta situación cuenta historias similares: es como vivir con fantasmas, sólo están en su habitación, comen allí, ven la tele allí, y únicamente salen para cocinar, pero si oyen que estás en la cocina esperan a que acabes para evitar cruzarse contigo. En cierto modo me parece justificable: si lo único que quieres es compartir una casa y sus gastos, entiendo que no veas la necesidad de hacerte amigo de la gente que vive contigo, y por tanto de pasar tiempo con ellos.

Pero no todo podía ser un feliz vive y deja vivir. En toda convivencia surgen roces, y ahí es cuando empiezan a aparecer las cosas realmente curiosas, ya que los alemanes son invisibles hasta para quejarse. Aunque a tus compañeros de piso alemanes les moleste algo de lo que haces, no esperes enterarte por ellos, porque es bastante posible que opten por seguir evitando cualquier contacto. Así que no es nada raro que te levantes una mañana y encuentres una nota pegada en tu puerta detallando las quejas que tienen sobre ti.

Nosotros tuvimos un curioso caso hace un par de semanas, que a mí me sirvió para constatar este pensamiento que me venía rondando la cabeza, y que además puede ser bastante ilustrativo para los lectores que no conozcan Alemania.

Tras un largo, frío y oscuro invierno, la última semana de Marzo nos sorprendió con un cielo completamente despejado y unas temperaturas muy agradables. Decididos a aprovechar esta rareza de la naturaleza, y uno de los españoles que viven por aquí ofreció el jardín de su casa para ir por las tardes a pasar el rato: tomar el sol, escuchar música, beber unas cervezas… nada demasiado escandaloso. Así que durante cuatro días consecutivos pasamos las tardes en su jardín tranquilamente y sin molestar a nadie. O eso creíamos nosotros. La quinta tarde, mientras estábamos tirados en el césped tostándonos al sol, apareció el Hausmeister, que viene a ser el equivalente al casero o responsable de las viviendas de estudiantes. La sorpresa fue bastante grande, cuando nos dijo que muchas personas habían estado quejándose toda la semana por las molestias que habíamos causado, y que nuestras reuniones quedaban prohibidas bajo amenaza de expulsión.

El hecho de que una persona que se siente molesta sea incapaz de asomarse a la ventana para decir que paremos, y que este aguantándose toda la tarde para al día siguiente ir a poner una queja formal, es un concepto que se me escapa. Como español entendería que alguien se asomase a la ventana y dijese: “como baje al jardín te vas a comer los altavoces”. Para mí es una forma aceptable de quejarse. Y seguramente sea mucho más efectiva, ya que nuestra intención no era molestar y de haber sabido que lo hacíamos, no habríamos tenido problemas en bajar el volumen, o incluso ir a otra parte. Pero el alemán opta por una forma más vengativa, a mi entender, de protestar, y una vez que tú le has incomodado busca la manera de devolvértela del modo mas perjudicial posible, que no incluya encararse contigo.

De momento vamos sobreviviendo, pero parece que nuestros jóvenes vecinos alemanes cada vez están más beligerantes, y el número de quejas está creciendo en el último mes, o eso dicen los rumores porque todavía nadie se ha dirigido a los perturbadores para comunicárselo.