Archivo para enero, 2009

Vuelta al cole

Posted in Uncategorized on enero 30, 2009 by curroscrimieri

Estas Navidades terminaron muy temprano para mí. El 1 de Enero salía de España, y tras una breve estancia en Milán, el 4 de Enero tomaba un vuelo dirección a Bremen, a tiempo para llegar a la última semana de docencia del Wintersemester 08/09. La representante (¿o es la representanta?) de relaciones internacionales nos había dicho en la reunión preparatoria de Septiembre que esa semana era vital: “Sé que los españoles celebráis la Epifanía, pero la primera semana de Enero está completamente enfocada a los exámenes, y es muy importante que no os la perdáis”. Y, pardillo de mí, me lo tragué.

 

Por supuesto, fui de los poquísimos estudiantes internacionales que ese 5 de Enero apareció por Osnabrück. Uno de los que sí que estaba era Mahmoud. Mi compañero jordano de piso, que no había regresado a su casa en vacaciones, fue el que más celebró mi regreso. Se había pasado 5 días solo en casa, medio enfermo y con el ordenador estropeado, y cuando me vio aparecer por la puerta no pudo contener la alegría. Se notaba que la soledad había hecho mella y sus sonrisas y abrazos no eran sólo por compromiso. Ojalá la ciudad hubiese sido así de amable conmigo en mi regreso. Cuando llegué había nieve por todas partes y -20ºC. Tras dos días sin subir de -5ºC y con la gente pisando la nieve, ésta se había trasformado en pistas de patinaje. Tramos de 50 metros de hielo duro, compacto y, por supuesto, tremendamente resbaladizo, permanecieron en la calle más de una semana sin que a nadie pareciese molestarle.

Una de las peores placas estaba justo antes de llegar a la parada del autobús de Rosenplatz, junto a mi casa. Así que esa semana decidí salir todos los días un ratito antes de casa para evitar tener que correr detrás del autobús a través de la acera helada. En esos cinco minutos de más que me pasaba esperando la llegada del 21, vi patinar y terminar en el suelo a un par de personas, y a otras muchas luchar por mantener el equilibrio y no caer. Pero parece que nadie le daba demasiada importancia. Y ahí me quedaba yo meditando, cuál sería el rasgo de la personalidad germana que les hacía resignarse y seguir adelante sin protestar. Ni un juramento, ni una frase culpando la ineptitud de algún político, nada de unidades móviles de televisión grabando los resbalones para después abrir el noticiario del mediodía con las imágenes. Con lo bien que hubiese quedado allí mismo un plató desde el que el Matías Prats Jr. alemán pudiese contar en directo lo terrible de la ola de frío sin precedentes que azota la zona. Ninguna de esas cosas que tan bien se nos dan a nosotros. Pan y circo que decían los romanos. Y ahora que parece que el pan empieza a escasear, pues más circo.

Al final, la última semana de clase resultó ser un fraude. Las clases eran más o menos igual que siempre, nada de dirigidas a examen. Y de hecho aunque hubiesen dicho las preguntas y respuestas de los exámenes tampoco me habría logrado enterar, gracias a mi nivel básico de alemán. Otros profesores ya habían acabado de impartir la docencia antes de Navidades, y sólo iban para dar clases de dudas, que también podían ser consultadas más adelante en sus despachos, sin necesidad de estar en esos días concretos. Y otros ni tan siquiera daban clases y dejaban tiempo para que la gente estudiase. Así que al final me tiré una semana para ir a 4 clases, y hacer 3 trabajos que podría haber hecho igualmente en España. Una semana que se redujo a juntarnos los cuatro españoles pringaos que estábamos en Alemania y beber 6-packs de Beck’s fresquitas aprovechando el estupendo frigorífico ecológico que la naturaleza nos había instalado en el balcón de nuestras habitaciones.

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Tareas pendientes: actualizar el blog

Posted in Uncategorized on enero 27, 2009 by curroscrimieri

Últimamente he estado bastante atareado en Osnabrück. Con las fechas límite de entrega de trabajos, plazos para solicitudes y exámenes viniéndoseme encima una detrás de otra sin piedad alguna, no he encontrado hueco para escribir en el blog. Pero ya estoy en España, y ya me he repuesto de las 20 horas que me ha llevado llegar desde mi habitación alemana a mi habitación española. ¿En que estaba pensando cuando me pareció que ahorrarse 60 euros en un vuelo lo valía?

Lo del viaje merecería por sí mismo una entrada en exclusiva, y en otro tiempo hubiera sido así, pero el hecho de llevar cuatro meses pisando aeropuertos y más aeropuertos con mayor frecuencia de lo habitual (y de lo deseable añadiría), me ha hecho perder la capacidad de sorpresa. Bueno eso creía yo hasta que ayer, después de pasar la mochila por rayos en Bremen, me metieron a un cuarto porque había algo sospechoso en su interior. El objeto potencialmente peligroso resultó ser el disco duro portátil. Pensé que al mostrárselo todo quedaría aclarado, pero para un segurata que trabaja en la parte pobre del aeropuerto las cosas no son tan fáciles. Saco su maletín de CSI y se dedicó a restregar todo el disco con un reactivo para detectar presencia de explosivos. Sólo tras ver que el papel no había cambiado de color tuvo la certeza de que un nuevo día de paz mundial empezaba y que podía dejarme marchar con la tranquilidad del deber bien cumplido.

Aprovecharé mi recién estrenada ociosidad para actualizar el blog y ponerme un poco al día de todo lo que no he podido decir, ampliándoos mis percepciones sobre Alemania, y así no morir de aburrimiento en este mes en el que no tengo absolutamente nada que hacer.

Cosas que pasan en Osnabrück II

Posted in Uncategorized on enero 17, 2009 by curroscrimieri

El otro día mi amigo Roberto me paso este video, junto a la siguiente pregunta: ¿Dondé te has ido a meter?

 

 

La verdad es que nunca he ido al estadio del VFL Osnabrück. Pero ahora me pregunto por qué mis compañeros de piso iran tanto.

Aeropuertos Low Cost

Posted in Uncategorized on enero 11, 2009 by curroscrimieri

La primavera pasada realicé un seminario sobre habilidades directivas en una importante empresa de mi ciudad. Entre charlas y juegos iban saliendo diversos conceptos usados por los departamentos de recursos humanos, y con bastante frecuencia apareció el término inteligencia emocional. Básicamente este término hace referencia a la capacidad de una persona para percibir y entender emociones. Alguien competente en este campo debería saber identificar los cambios que se producen en sus emociones, y descubrir cuáles son los mecanismos que han desatado el nuevo estado.

Pues bien, intentando subir un peldaño más en la pirámide de Maslow he identificado una de mis emociones y cuál es el disparador que la activa. Sensación: ira; disparador: aeropuertos en los que operan compañías aéreas de bajo coste.

Los aeropuertos convencionales son de por sí desesperantes, pero son esos minúsculos aeropuertos situados a una hora de las ciudades importantes los que me acercan al pecado capital. No sé si será porque tengan el complejo de inferioridad del pobre venido a más, por políticas recaudatorias de las empresas que operan en ellos, o por puras y simples ganas de fastidiar. Pero en su afán de hacer cumplir las normas, consiguen someter a cientos de personas a situaciones estúpidas y en más de una ocasión humillantes.

Sin ser nada amante de las teorías conspiratorias, cada vez que piso por allí siento que tanto despropósito no puede ser casual. Cuando vi Zeitgeist, tuve la sensación de que todo lo allí expuesto, a pesar de estar atractivamente contado, era excesivo. Pero después de cada visita a estos lugares, no puedo por más que preguntarme qué sentido tiene esta continua y lenta sucesión de eliminación de derechos y comodidades que hemos sufrido en estos años. Desde luego el que quiera pensar que llega un nuevo orden mundial, en el que las personas van a estar completamente sometidas por el miedo y que voluntariamente van a renunciar a sus derechos, no va a tener problemas para encontrar ejemplos. Aun así, yo sigo sin creer que el Gran Hermano nos vigila (el de 1984, no el de la tele).

Y es que no sé si los ideólogos de este plan serán mentes privilegiadas, pero desde luego que sus ejecutores no son especialmente avezados. Si cuando te mandan sacar dos kilos de tu maleta les dices algo tan simple como “sólo son dos kilos, y la maleta es rígida por lo que el volumen no va a variar; obligándome a llevarlo como equipaje de mano lo único que hacemos es molestar a los demás pasajeros. Además no es suficiente para hacerme pagar suplemento por exceso de peso en el equipaje de mano”. ¡Pues no! El concepto ‘18 kilos facturados, y 5 de mano son 23, que es lo mismo que 15 kilos facturados y 8 de mano’, queda fuera del alcance de esta gente. Lo único que conseguirás es un “en la bodega sólo bultos de 15 kilos” mientras te miran con cara de “a estas alturas me la vas a pegar a mí con esas”. La consecuencia es evidente: si eres de los últimos en embarcar tendrás que ir todo el vuelo con el abrigo de la mano, porque las inmensas maletas no facturadas y coladas como equipaje de mano copan los compartimentos de la cabina.

De los controles de seguridad mejor ni hablar. Yo no sé si el guardia de seguridad se creerá muy profesional, pero yo cuando lo veo bizqueando, mirando al trasluz mi “bolsa plástica transparente con cierre hermético de no más de un litro de capacidad”, en cuyo interior hay un tubo de pasta de dientes aplastado y una muestra gratuita de colonia de una revista, por mucho que lo intente no puedo tomarme en serio a esa persona. No creo, ni he creído, ni creeré que la estúpida norma de los líquidos dentro de un avión tiene, ni remotamente, algo que ver con la seguridad.

Y así va pasando el tiempo. Avanzando a lo que algunos llaman sociedad orwelliana. Y aunque no crea en conspiraciones o en futuros apocalípticos y distópicos, la realidad es que ya han logrado que el presente en estos sitios se le parezca bastante.

Cosas que pasan en Osnabrück

Posted in Uncategorized on enero 5, 2009 by curroscrimieri

Durante uno de mis viajes a USA comenzó la Segunda Guerra del Golfo: andaba yo tomando cervezas con un montón de americanos e ingleses borrachos compañeros de residencia de mi novia, cuando George W. salió por la tele para comunicar a los ciudadanos algo que con la música y el ruido no pude escuchar, pero que ya era largamente esperado, por lo que no pareció sorprender a nadie. 

Pocos años más tarde, también en USA, ocurrió algo similar: hacía pocos días que habiamos aterrizado allí, y andaba bastante aislado del mundo, cuando al fin encontramos una conexión a internet. Fue en la biblioteca de una de las pomposas universidades de la ivy league de la costa este, que ese día tocaba visitar. La noticia me estremeció: aeropuertos cerrados y vuelos cancelados porque al parecer las botellas de agua pueden hacer estallar un avión. De esos dos días de caos me libré por los pelos, pero sus consecuencias aún me siguen martirizando cada vez que pongo el pie en ese infierno moderno conocido como transporte aéreo.

Lo que no me esperaba yo es que la siguiente vez que me encontrase con un incidente relacionado con bombas y guerras sería uno de hace medio siglo. Pero después de dos semanas por España regreso a Osnabrück y me encuentro con esto:

Comienza desactivación de cuatro bombas de II Guerra Mundial en Osnabrück

 Berlín, 4 ene (EFE).- Los trabajos de desactivación de cuatro bombas de la Segunda Guerra Mundial comenzaron hoy en la ciudad de Osnabrück (oeste de Alemania) rodeados de un amplio dispositivo policial, compuesto por más de mil agentes.

El desmantelamiento de los artefactos ha obligado a desalojar dos barrios de la ciudad, en los que viven unas 15.000 personas, además de dos clínicas hospitalarias y una residencia de ancianos, que ya fueron evacuadas ayer.

Fuentes policiales informaron de que los trabajos se están desarrollando sin complicaciones pese a que la nevada que sufre la ciudad.

Aunque en un principio se partía de la base de que el subsuelo ocultaba hasta cinco proyectiles, los últimos estudios han revelado que se trata de cuatro, explicó hoy el director del departamento de desactivación de explosivos del estado federado de Baja Sajonia, Thomas Bleicher.

Los equipos de trabajo empezarán por una de las bombas, enterrada junto a unas vías férreas, de forma que, una vez desactivada, pueda reabrirse el tráfico ferroviario lo antes posible.