Archivo para noviembre, 2008

Cabezas cuadradas

Posted in Uncategorized on noviembre 27, 2008 by curroscrimieri

Pues me dispongo a afrontar el primer tema escabroso de este blog, y a pergeñar una de esas entradas que cuando pulsas el botón de enviar, no sabes si no regresará algún día para darte una patada el culo.

 ¿Son los alemanes unos cabezas cuadradas?

Me considero una persona de mente abierta, y sé que juzgar otras culturas únicamente basándote en tu sistema de valores hace que te pierdas gran parte de sus mundos, te puede llevar a caer en tópicos y estereotipos; en grados más altos lleva a tener una sensación de superioridad de “lo tuyo” y en casos extremos puede llegar a la xenofobia. Todo ese discurso progre queda muy bien, cuando desde la lejanía hablas de las civilizaciones, de las culturas, la diversidad y todas las ventajas que trae. Pero el “shock cultural” existe, y cuando cambias de país, incluso entre países occidentales, cada día encuentras pequeñas situaciones que quedan lejos de esa diversidad y riqueza, y vives momentos que van desde lo cómico hasta lo realmente desagradable.

La primera semana que andaba por aquí, me dediqué a buscar clases de alemán. Uno de los sitios a los que acudí fue a la Volkshochschule (cuya ostentosa traducción es la alta escuela del pueblo). Este sitio es una mezcla de centro cívico, hogar del pensionista, centro de ayuda al inmigrante y similares. Y en él se imparten desde cursos de alfarería hasta charlas sobre la globalización, pasando por cursos de idiomas, que es lo que a mí me interesaba.

Como cualquier institución alemana con atención al público que se precie, la oficina abre dos días a la semana, unas dos horas en cada ocasión. El plazo de inscripción estaba ya muy avanzado y no quería quedarme sin plaza, así que me presente tres cuartos de hora antes de que lo que indicaba el horario. Veinte minutos antes de que la oficina abriese Herr Doktor Direktor hizo acto de presencia. Abrió la puerta del despacho, se sentó en su mesa, y allí se quedó sin hacer absolutamente nada viendo pasar los minutos, mientras yo intentaba que la gente que iba llegando no se me colase. A falta de tres minutos para la hora, la cosa parecía la hermandad de rocieros a punto de saltar la reja de la Blanca Paloma, así que decidí hacer valer mis 45 minutos ininterrumpidos de espera, guardé mi iPod, y tímidamente golpeé con los nudillos el marco de la puerta. La respuesta, como no podía ser de otro modo, fue: Ein kleiner Moment. Un momentito que duro exactamente los tres minutos que restaban para la hora. Sólo cuando el minutero alcanzo el momento exacto, me hizo pasar al despacho.

Anécdotas intrascendentes como esa las puedes vivir cada día que pases más de una hora fuera de casa. El problema viene cuando tienen que interactuar con otros sistemas que no son el suyo. En esos momentos, llegas a sentir que son incapaces de entender que hay otras realidades fuera de sus límites, que otras personas en otros lugares trabajan de un modo diferente, y que el “las cosas se tienen que hacer así” en esas situaciones ya no vale. Su lucha por mantener e imponer un método a los que les rodean se hace desesperante cuando lo que esta en juego son cosas importantes para uno mismo. Puedes ver como en situaciones intrascendentes para ellos, siguen empeñándose en hacerte pasar por el aro. Les explicas mil veces que hacerlo de otra manera es mucho más ventajoso para ti, sin que esto a ellos les vaya a crear ningún inconveniente, y aún así siguen negándose a cambiar. Ahí es cuando el tópico del alemán cabeza cuadrada se transforma en la realidad del choque cultural, que más que en seres cuadriculados te hace pensar en seres mezquinos.

Sé que esto tiene un camino de vuelta, y que a los alemanes les desespera nuestra anarquía y falta de rigor a la hora de realizar trámites. Por desgracia para mí, a eso ya me he acostumbrado, y no me inquieta tanto como para escribir una entrada en un blog.

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Vorglühen

Posted in Uncategorized on noviembre 22, 2008 by curroscrimieri

Vor es la preposición alemana que se utiliza para indicar delante de o antes de. Cuando va pegada a un sustantivo como prefijo se traduce por pre-. Glühen significa arder sin llama, o ponerse al rojo vivo. Por ejemplo, el extremo de un cigarrillo encendido es algo que en alemán se describiría usando este verbo.

Así pues, literalmente vorglühen es el estado previo a ponerse al rojo vivo. Una traducción más útil sería hacer precalentamiento. La utilización que más frecuentemente escuchará un erasmus está relacionada con las pre-partys en las que se consume alcohol antes de salir por la noche a los bares o clubes. Y para un español la traducción más cercana sería hacer botellón.

Pues esto es a lo que he dedicado mayoritariamente mi tiempo en Osnabrück.

Ni siquiera llevaba 24 horas en Alemania, y aún no había empezado a instalarme en mi habitación, cuando estaba siendo oficialmente invitado a mi primera preparty. Lugar: mi propia casa. Invitados: decenas de personas que no conocía. La cosa prometía y no decepcionó. Esa primera fiesta concluyó con visita de la polizei, y un montón de mierda que limpiar a la mañana siguiente. Vaciar en el fregadero botellines mediados de cerveza un domingo por la mañana, con el olor dulzón de la cebada subiendo por tu nariz para incrustarse directamente en tu cerebro en mitad de una resaca, es una experiencia realmente dura.

Desde entonces estas fiestas se han sucedido por todas las casas de estudiantes. Quizá en la mía con mayor frecuencia que en las demás, por desgracia para mí y mis compañeros de piso (y de limpieza de piso). Pero al final casi todo el mundo ha recibido visita policial, amenaza de expulsión por parte del hausmeister, destrozos varios, y toneladas de mierda y suelos pegajosos que limpiar a la mañana siguiente.

En una ciudad en la que llueve mucho, hace frío, y los bares aún estando bien, tampoco son nada que no hayamos visto en otro lado, vorglühen es la parte más divertida de la noche. Y muchas veces termina siendo la única fiesta de la noche. En este caso pasa de ser vorglühen a ser saufen, cuya traducción es beber alcohol como cerdos. Y es que estos alemanes tienen verbos más que suficientes para todo lo que implique hacer descripciones de beber alcohol.